Escrito por Food News
¡Extra, extra! ¡Toda la población mexicana sabrá a que sabe un maíz criollo! ¡Extra, extra! ¡Toda la población mexicana sabrá a que sabe un maíz criollo! ¡Extra, extra! ¡Toda la población mexicana sabrá a que sabe un maíz criollo!

¡Que orgullo que las comunidades indígenas han hecho
un enorme esfuerzo por preservar las semillas originales!

MÉXICO PROHÍBE EL USO DEL MAÍZ TRANSGÉNICO - Food News
¡Muchísimas personas que han luchado para rescatar las semillas originales del maíz en México, ahora sienten un triunfo por el decreto nacional donde se ha prohibido el uso de maíz transgénico y el herbicida glifosato. El maíz es parte de la identidad mexicana, parte de la tierra y nosotros somos parte de él, de hecho un cuento maya relata que el hombre nació del maíz.

Cuando las antiguas civilizaciones se asentaron en el valle central del Río Balsas hace más de 8000 años, se encontraron con una planta silvestre, el teocintle y ahí empezó su domesticación dando nacimiento a el maiz.

Gracias a este asentamiento se empieza a formar la base del complejo alimenticio del que va a sobrevivir el hombre en Mesoamérica, la milpa. La milpa es un método de siembra antiquísimo y en México está conformado por la siembra de maíz, calabaza y frijol. Cuyos aportes nutricionales son lo máximo y han nutrido a gran parte de la población de estas tierras Mexicas por miles de años. Carbohidratos del maíz, aceites y ácidos grasos en la calabaza y nuestra proteína por excelencia, el frijol. Estos tres alimentos básicos son gran parte de la idiosincrasia de nuestra gastronomía y han subsistido a lo largo de miles de años en formatos diferentes que nutren no solo el cuerpo sino el espíritu de este país.

Sin embargo, a lo largo de nuestra historia ancestral, también la gente se nutrió de vitaminas y minerales que se daban alrededor de la milpa; los quelites, el chile y las plantas. Pero, ¿cómo dejar atrás el cuento de la proteína animal? Sí, nuestros ancestros también fueron carnívoros y de vez en cuando comían, venado, conejo o armadillo para complementar sus alimentos. Con esto se formó una alimentación balanceada que influyó en el desarrollo físico y cultural del que hoy orgullosamente llamamos

Mexicano. El descubrimiento de la agricultura abrió el paso a la sedentarización y el maíz siempre jugó un papel principal.

A través de los siglos, las mujeres se han encargado de la domesticación del maíz hasta llegar a la variante, mazorca. ¿Sabes cuál es la diferencia entre mazorca y elote? El elote es el fruto fresco, recién cortado, mientras que la mazorca, es el mismo fruto pero seco.

En la actualidad, ciertas comunidades todavía siguen comiendo como nuestros ancestros. Se alimentan de mucha verdura, planta verde y de repente comen algo de carne. Los maíces nativos o criollos que aún sobreviven son en estas comunidades. ¿Por qué digo que aún sobreviven? Porque son el alimento básico desde tiempos ancestrales que se ha preservado de generación en generación.

En las comunidades de Oaxaca, cuando se va a casar una pareja, el padre de familia entrega como parte del dote una bolsa con semillas de la milpa para asegurar que a esa familia no le falte comida. Se trata de una manera de asegurar la especie, pero a la vez es una mágica tradición del maíz criollo que perdura hasta nuestros días.

Sin embargo, en los años 60’s y 70’s se empezaron a copiar los maíces con el desproporcionado incremento poblacional. Supuestamente se hicieron modificaciones y mejoramientos genéticos pero de inmediato comenzaron a perder sabor y nutrientes. El peso de alimentar a los que ahora son muchos más millones de mexicanos fue muchísimo más fuerte que lo que se terminó sacrificando del maíz.

Esta situación dio inicio a un programa gubernamental donde la semilla mejorada era entregada a las comunidades para que la sembraran. El gobierno les compraba la cosecha y después el grupo Gruma hacía la harina del maíz para las tortillerías. Al comenzar este movimiento el grano de maíz perdió la parte proteica y grasosa y se utilizó el piquito donde va el embrión para hacer aceite de maíz mientras que se dejó la parte con mayor almidón para hacer la harina. A partir de ahí se utilizaron aditivos para hacer a la tortilla más elástica y para que no se descompusiera. Hoy en día esto es lo que generalmente comemos en las ciudades o donde ya no hay maíces nativos. Sin embargo como ya lo sabemos para el año 2024 que la ley prohíba el maíz transgénico, todas las propiedades nutricionales del maíz se podrán restaurar y esta herencia cultural preciosa, y nuestra gran reliquia alimenticia regresará a ser lo que alguna vez fue.

Obvio, la mejor noticia es que gracias a esta nueva ley, toda la población disfrutará de un maíz criollo. Podremos conocer los diferentes sabores del grano negro, rojo, blanco y amarillo. La salud del mexicano mejorará y la de la tierra también. ¡Que orgullo que las comunidades indígenas hagan un enorme esfuerzo por preservar las semillas originales por más de 8,500 años! Ahora podrán vender sus maíces a un precio justo y tener una remuneración satisfactoria y digna por el valor de su herencia y por su trabajo bajo el sol, tan noble.