Escrito por Food News
¡extra, extra!

La autonomia sobre la

belleza regresa

Los estándares de belleza han existido siempre, antes de que el humano aprendiera a hablar. Pero a medida que el estándar de vida mejora, el estándar de la belleza se vuelve inalcanzable. ¿Será que nos hemos equivocado al escoger nuestros modelos a seguir? Las antiguas civilizaciones priorizaron la reproducción y la conservación de la especie y en eso se basaba el estándar de la mujer ideal. 

Body Image a través de las décadas y su relación con la comida.

Los mesoamericanos tenían estándares de belleza que favorecían la voluptuosidad en las mujeres por los motivos ya mencionados. La feminidad la relacionaba con un estómago abultado, caderas anchas y una larga cabellera. Pero había más.. La belleza del mesoamericano tenía que ver con su conexión con el cosmos y su función orgánica que era de igual importancia a la de cualquier ser vivo. Los mesoamericanos se sabían bellos y su energía vital se amplificaba al estar en contacto con la naturaleza. Era bello el que controlaba sus impulsos de carácter animal, emocional, espiritual y corporal. Buscar comprensión de la vida y la muerte y encontrar paz en una vida recta y sin excesos, era bello. En las figuras de barro que dejaron hay temas que se repiten: La fertilidad, el sexo y la desnudez. La importancia de la fertilidad, el sexo por placer y la desnudez como la norma, habla de ellos como hombres y mujeres íntegros, sanos y que, en términos modernos, se amaban a sí mismos. Se consideraban dioses-criaturas coexistiendo con otra multitud de dioses-criaturas. A pesar de que veneraban a los dioses con el ocasional sacrificio humano, eran una civilización en todo el sentido de la palabra. Grandes observadores del cuerpo humano para entender sus funciones orgánicas y ser curanderos. Eran artistas en todo el sentido de la palabra, pues el arte y el conocimiento no podían existir el uno sin el otro. Un estándar de belleza realmente íntegro.

Milenios después el estándar es la fantasía de cada persona y depende de las imágenes idealizadas de belleza que a través de los años cambian y cambian según los tiempos que se estén viviendo. El recuento de los últimos 100 años, nos da una idea de cómo se desarrolló la imagen de la mujer ideal en la mente colectiva y la relación de amor y odio de la mujer con su cuerpo.

 

Inglaterra victoriana 1837- 1901
La mujer bella en esta época debía ser voluptuosa, cuerpo lleno, cintura avispada, hombros hacia abajo y cuello largo. Las mujeres usaban corsés para lograr esta figura. Era indispensable que las ayudarán a vestirse ya que tenían que ponerse 6 prendas aparte del vestido.

Los años Veinte y la inundación del jazz.
A unos años de haber acabado la I Guerra Mundial, el ambiente era de libertad y celebración. Las mujeres, en un acto de rebeldía dejaron de usar los pesados vestidos victorianos y empezaron a usar vestidos holgados, rectos y cortos, me imagino para poder bailar. El estándar de belleza era busto plano, cintura no definida, melena corta y cuerpo sin curvas. El “Flapper girl look” representaba una mujer libre y divertida.

Los Años Treinta.
Cuando la bolsa se derrumbó en el ‘29 se llevó con ella el “flapper look” y todas las ganas de celebración. Las mujeres empezaron a usar pantalones por primera vez pensando en la practicidad que el ambiente ameritaba. La industria cinematográfica que fue de las únicas que permaneció abiertas, actuando rápidamente y por razones comerciales, introducen a “La estrella de Cine” como la nueva imagen de belleza, dando inicio a La Época de Oro en Hollywood y en México, que duraría hasta los años 50’ s. El cuerpo ideal regresó a ser curvilínea, con figura de reloj de arena, senos grandes, cintura pequeña y cabellera corta. El vestido largo también regresó, pero esta vez diseñado para caer en las curvas del cuerpo. “¿Quién tiene la mejor figura de Hollywood?” encabezaban los periódicos. Estrellas de cine como Dolores del Río y otras figuras voluptuosas aparecían en la lista. Pero la realidad era otra y el glamour de Hollywood contrastaba con La Gran Depresión. La falta de trabajo y de dinero dejaba a familias sin poder comprar comida. Muchos agricultores tomaron la decisión de quemar sus plantíos por razones económicas, mientras que las personas morían de hambre. México vivía una pobreza extrema que también

contrastaba con la clase alta y los agricultores también se veían obligados a abandonar sus tierras. Fueron tiempos muy difíciles.

Los años 40 'sy la II guerra mundial.
Cuando los soldados norteamericanos se fueron a la guerra, dejaron a las mujeres a cargo de proveer para la familia. La guerra generó trabajos industriales y las mujeres se apoderaron de las fábricas encargadas de construir aviones militares. Mil setenta y cuatro mujeres recibieron entrenamiento para volar y trasladar aviones y cumplir con otras tareas militares. El estándar de belleza dejó de ser prioridad, pero el estilo no se perdió. La moda fue inspirada en la guerra con sacos de botones en el medio y hombreras que daban la forma angular de los uniformes militares. La ropa de hombre fue transformada a la medida del cuerpo femenino ahora más delgado, pero dándole forma con brassieres con copa en forma de misil . De hecho, las artistas de cine empezaron a bajar de peso para imitar la realidad.

Los años 50 's .
Conforme la economía empezó a mejorar, los ánimos de festejar subieron y una vez más, el estándar de belleza cambió, pero esta vez fue por una actriz que causó furor con sus movimientos atrevidos y figura voluptuosa, convirtiéndose en un símbolo sexual y en el ícono de la Época de Oro. Marlyn Monroe fué de las figuras más admiradas y fotografiadas. Las mujeres querían curvas. Tanto, que empezaron a usar calzones esponjados para aumentar el volumen del derriere y las caderas y suplementos alimenticios para subir de peso. La abundancia de los 50 y la gran mercadotecnia americana dieron nacimiento al concepto de “el sueño americano”, pintando una familia feliz y perfecta. Pero la realidad era otra y los suplementos alimenticios no eran las únicas botellitas de cápsulas que se consumían. El Valium (el primero de los diazepanes y un antiansiolitico) se volvió normal entre las mujeres de clase media y alta. En retrospectiva, no es extraño pues el trabajo que hicieron durante la guerra, les brindó, aunque en circunstancias difíciles, independencia y la realización de su propio poder. Los 50’s fueron beneficiosos para la economía y para el hombre blanco, pero las minorías, incluidas las mujeres no tenían los mismos derechos.

Los 60 'sy 70' s. La segunda ola revolucionaria.
La liberación femenina desata la segunda ola del movimiento logrando la aprobación de la pastilla anticonceptiva, liberándose tanto de las fajas como de las ideas constreñidas muy propias de los 50 's.

El estándar de belleza cambia una vez más para favorecer a las altas, esbeltas y delgadas. Con vestidos sumamente cortos que acentuaban el “look” de adolescente. Pero mientras unas se liberaban, otras se sometían. Las dietas y métodos para deshacerse de muslos gruesos y otras redondeces se vendían al por mayor. Fue justo cuando los doctores empezaron a recomendar la dieta “low-fat” a toda la población y no solo a pacientes con problemas de corazón. También fue en estas décadas que el vegetarianismo tomó fuerza empatando muy bien con las filosofías de paz, amor y respeto. Los 70 's mantuvo el mismo estándar de belleza y el Disco ayudó a mantener esta figura espigada que transiciona muy bien hacia los 80' s. Bailando.

La era de las supermodelos y el fast food.
A principios de los 80 's los ejercicios aeróbicos capturaron el interés de muchísimas mujeres, que querían mantenerse delgadas y cada vez se les hacía más difícil. Se sospechaba que la comida congelada y la comida rápida estaban implicadas, pero era muy temprano para saberlo. Jane Fonda, actriz de cine y televisión, liberaría su primer video aeróbico que se convertiría en el video “mainstream” del ejercicio. Causó sensación y llegó a todas las televisiones americanas, pero ni las multitudes de mujeres liberando endorfinas, ni actrices bailando en leotardos fosforescentes, fueron suficientes para seguir estableciendo la tendencia de moda y la imagen de la mujer perfecta. A finales de los 80’s en el mundo de la moda se produjo un fenómeno que establecería los cánones de belleza por los siguientes 20 años, las supermodelos.

Eran altas y con cuerpo atlético, esbeltas pero con curvas, espalda y brazos tonificados, su look era natural y desenfadado. Fueron las primeras celebridades en el mundo de la moda y el estándar de la mujer ideal se disparó por los cielos. Vestidas con ropa de diseñador y de la mano de una Estrella de Rock era una de las tantas formas que las veíamos. Vogue y Cosmopolitan, que por cierto, era el único medio para ver fotos de moda y leer sobre temas de mujeres, nos mantenían al tanto de estas celebridades. Estas revistas ojeadas mil veces por tu abuelita, madre y hermanas nos sumergían en un mundo fantástico de pasarelas, ropa y mujeres hermosas. Pero a la par del placer de perderte un rato entre estas páginas, también se asomaba un sentimiento de ansiedad confirmado por la innegable realidad de lo lejos que uno estaba de ese mundo, de ese estándar, inclusive lejos de poder comprar esa ropa…. Lo que no estaba lejos, era el McDonalds.

Finales de los 90’s Heroine Chic
Mientras la población subía de peso, las supermodelos bajaban. En los 90 's la supermodelo Kate Moss cambió el estándar de belleza, poniendo de moda el “Waifish look” (waifish significa niña mal nutrida o descuidada). Las características eran: cuerpo extremadamente delgado, piel translúcida y de carácter andrógino. Diseñadores aprovecharon la ola, haciendo campañas de su ropa donde las modelos posaban lánguidas, con rimel corrido y mirada perdida, como si nunca hubieran sonreído en su vida, a veces en un sillón viejo y sucio y con fuerzas sólo para detener lo último de un cigarro. Esto fué el glamour de los 90 's y causó furor. Todo el mundo quería ser Kate Moss. Tanto la heroína como la bulimia se dispararon en esta década aunque no hay pruebas de que estén ligados directamente estos dos acontecimientos.

El año 2000 y las Victoria Secret Angels.
Gisele Bundchen regresó la palabra “sexy” a la ecuación del estándar. Estar bronceada significaba estar saludable. Las camas de bronceado se llenaron y en las playas veías a chicas haciendo el famoso ejercicio “the brazilian buttlift” (método brazileño para levantar la nalga) pues una de las características de esta imagen era un trasero levantado, no muy grande y redondeado (haciendo honor a las brasileñas que acostumbran usar bikinis- tangas), estómago super plano y senos redondos y firmes. La pasarela de Victoria Secret causó sensación y fué televisada cada año desde el 2002 hasta 2021. El show fue cancelado después de varias quejas y demandas sobre el comportamiento misógino y ofensivo de los creadores. También, siempre hubo cuestionamiento sobre los métodos de las modelos para mantener esta figura. La narrativa era que estas chicas eran atletas profesionales, pero muchas mujeres empezaron a cuestionar la validez de todo el espectáculo y el efecto que podría tener en las mentes de las jóvenes. “ No son las Olimpiadas, es solo un desfile de ropa interior, que por cierto, a la mayoría de las mujeres no nos quedaría” fue una de las opiniones. En las redes circulaban opiniones de los métodos extremistas que ellas mismas se imponían por miedo a ser expulsadas. Algunas de las chicas que fueron expulsadas de la élite de Ángeles confesaron que muchas sufrían de anorexia y de Trastorno dismórfico corporal. El TDC es una enfermedad mental donde lo único que percibes cuando te ves en el espejo, son defectos, por más mínimos que sean. Esto causa ansiedad y aislamiento de la sociedad por vergüenza a ser visto. Seguramente algunas de las chicas no llegan a esos límites y sí son atletas que se sacrifican para ser excelentes en su trabajo. Pero la pregunta permanece ¿ Cuál es el mensaje final que recibe la juventud, cuando estos son los modelos a seguir?

En tiempo presente, el estándar se expande
Kim Kardashian se podría decir que es el nuevo estándar de belleza, por la cantidad inmensa de seguidores que tiene. Pertenece a la esfera de celebridades que se hicieron famosas debido a un escándalo. Paris Hilton fue de las primeras de este tipo de celebridad. Kim ha desafiado la belleza “au naturale” normalizando la cirugía, los implantes y el botox. Es difícil pensar en Kim y no pensar en sus glúteos pues son desproporcionadamente grandes. No sé el impacto físico o mental que esto tendrá en jóvenes que deciden someterse a la navaja por estética, ya que las tendencias y los estándares han probado ser muy inestables.

La aceleración de cambio en los últimos años es inigualable. Los mileniales, gracias a las redes, han desafiado a marcas de productos cosméticos y de moda, pidiendo diversidad en sus modelos, dejando en claro que lo que ellos encuentran bello tiene que ver más con lo verdadero y la celebración de lo diferente.

La buena noticia es que la tendencia se inclina a que no somos un tipo o un modelo, pues somos muchos y somos diversos como los universos. Hagamos como nuestros ancestros Mesoamericanos y reconozcamos al dios-criatura que somos todos. Como consumidores de masas que somos, vivir en esta época es una ventaja en comparación a épocas pasadas. La autonomía y decisión de lo que consumimos y la posibilidad abierta de formar parte de los medios nos pone en posición de marcar nuestros propios estándares. Gracias a los que lo están haciendo.